Antes que nada les comento que esta ensalada lleva hierbabuena seca. Por algún motivo sabe mucho mejor y es un sabor mucho más concentrado que cuando se le pone hierbabuena fresca.
Podría en dado caso usarse fresca, o bien sustituír por albahaca o menta, el sabor de esta ensalada así como me la enseñó mi mamá es con hierbabuena fresca pulverizada. Una verdadera delicia al paladar y con una sensación de frescura exquisita.
Así que tomen la buena maña de comprar hierbabuena fresca cuando la vean en el super y/o sembrar su propia hierbabuena y pónganla a secar. Secar hierbabuena
Pocos ingredientes, grandes sabores.
Se cortan los tomates a la mitad, luego en tres partes a lo largo y dos partes a lo ancho, a manera que queden cubos grandes.
Pelar los pepinos y cortarlos a lo largo a la mitad, quitar las semillas y luego rebanarlos en medias lunas grandes. Que los pedazos queden similares a los del tomate.
La cebolla se corta en alas delgadas. Si la hierbabuena es fresca, picarla y si es seca, desbaratarla entre las manos.
Se revuelven las verduras en un tazón que permita revolver bien, se agrega el limón, aceite, hierbabuena y la sal para condimentar. Para probar el sabor de la ensalada hay que dejar que descanse un poco, revolviendo ocasionalmente y después probar solo el jugo que suelta.
Rectificar sazón y servir bien fría.
* Es recomendable hacer solo la ensalada que se va a consumir y prepararla casi a la hora de servir para que esté fresca y crujiente ya que al guardarla en el refrigerador se aguadan los tomates y el pepino y cambia la consistencia.

¡BUEN PROVECHO!