Esta sopita se prepara exactamente igual que como hago los frijoles a la charra. El secreto, como en todos los caldos y sopas que deben quedar espesitos está en el tiempo que se deje hervir. Es de las recetas de mi serie «A hervores lentos, sabores contentos», debe quedar consistente, no calduda y esto se logra dejando espesar a fuego bajo por un buen rato. Por cierto, esta aguanta muy bien el congelador y queda como nueva.
Poner a cocer las lentejas en agua hirviendo hasta que estén suaves pero que les falte un poco para estar listas, o bien en la olla de presión.

En una olla aparte, se fríe el tocino. Cuando está bien doradito, ahí mismo se le agrega el ajo y la cebolla a que se ponga transparente. Cuando ya acitronó, se agrega el tomate y por último el cilantro picado.
Se vacía esto a la olla de las lentejas, se sazona con Knorr Suiza y se deja a que suelte el hervor para que se incorporen todos los sabores.

NOTA: Cuidado de no salar la sopa, el tocino da mucho sabor salado y al hervirse concentran los sabores.
Dejarlas con suficiente caldo ya que espesan mucho después de hervir y al enfriarse.
* Si esto se licúa, SIN ponerle crema, queda una crema de lentejas muy sabrosa.
¡BUEN PROVECHO!