5 febrero, 2020
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Salsas espesitas

Siempre es importante que los tomates estén en buen punto para hacer una salsa (maduros y bien rojos).  Después de hervir los tomates y chiles, se deben escurrir muy bien en un colador y dejar reposar unos minutos antes de licuar.  De lo contrario la salsa quedará aguada, sin cuerpo al enfriar y el agua se separará formando una capa flotante por encima.

Muchos acostumbramos a congelar la salsa en recipientes con tapa para poder consumirla después.  De hecho es lo más recomendable sobre todo cuando se hacen mucha cantidad.  Para que la salsa no pierda su consistencia como cuando recién hecha, hay que descongelar en el microondas o a baño maría (recomiendo que las congelen en botecitos de vidrio) con suficiente calor hasta hacerla hervir un poco.  De esta manera se evapora el agua del hielo y la salsa queda como recién hecha.

Si se deja a descongelar en el refrigerador o a temperatura ambiente, toda el agua del hielo se quedará en la salsa y ésta quedará aguada.

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