Recetas de lasaña hay tantas y tan buenas, que es difícil decir cuál es la mejor. Yo empecé a hacerla con la receta de Vero mi concuña y por muchos años así fue.
Ahora que estoy más involucrada en la cocina, con más tiempo para aprender y explorar, he modificado la receta de acuerdo a los consejos de mi amiga querida Claudia Altamirano. Su esposo es italiano y su familia al otro lado del mar le han ido enseñado los trucos y los ingredientes que llevan los platos auténticamente italianos. De la cocina de todos los días.
Esta no es su receta original porque hice algunas modificaciones en el contenido del sofrito, es especial, muy rica y ha sido la que llegó para quedarse en el recetario familiar y en el gusto de todos.
Sofrito:
Carne:
Picar muy muy finamente los ingredientes para el sofrito. Pueden picarse en procesador de alimentos, cuidando de que no se hagan una pasta, se tienen que notar los pedacitos. Si se va a seguir este método, es conveniente poner primero la cebolla y sacarla y después proceder a agregar los demás ingredientes juntos. De esta manera la cebolla no se desbarata y suelta su jugo.
En el mismo sartén donde se va a poner la carne, poner aceite de oliva a calentar y agregar todo lo picado a que se sofría y condimentar con las hierbas de olor, sin prisa, a que se empiece a suavizar la verdura y caramelice un poco.
Cuando está listo se agrega la carne y el agua. Se integra al sofrito y se desbarata muy bien con la cuchara. Tapar y dejar que la carne siga soltando su jugo.
Hay que destapar seguido para desbaratar con la cuchara los grumos de carne que puedan quedar, debe estar todo el picadillo muy bien desbaratado y fino.
Antes de que la carne termine de secar, se condimenta con sal y pimienta y se agrega la lata de tomates. Se agrega el azúcar y se deja nuevamente a que suelte el hervor la salsa para que se sofría con los jugos de la carne.
Agregar aproximadamente un litro de agua para que la carne pueda hervir un buen rato sin secarse ya que se necesita con jugo para armar la lasagna. Este es el momento para rectificar sazón de sal, pimienta y especies italianas.
Cuando ya hirvió un rato y el sabor ya está al gusto, agregar el vino y la crema. Revolver y apagar de inmediato para que el vino no pierda su aroma y la crema no se vaya a cortar.
En un refractario rectangular grande se arma la lasagna de la siguiente manera:
Tapar con papel aluminio (engrasado con aceite en spray para que no se pegue el queso), meter al horno por 45 a 50 minutos a 180ºC o a que esté bien caliente y la pasta se alcance a cocer.
Sacar del horno y dejar reposar de 15 a 30 minutos antes de servir para poder cortarla y que no se desbarate.
¡BUEN PROVECHO!
1 comentario
Hola si no quisiéramos usar los tomates de lata puede ser natural pocadito en cuadros?