5 febrero, 2020
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Curar un molcajete

Es una maravilla encontrar en estos días un buen molcajete hecho de genuina piedra volcánica.  Hay que tener cuidado con las imitaciones hechas de mortero o cemento.

Siempre recomiendo que escojan bien la capacidad del molcajete y el tamaño del «pilón» o «tejolote», que es la pieza con la que se machaca, para que tenga el largo suficiente para que no se ensucien todos los dedos al moler.

Antes de empezar a usarlo hay que curarlo, pues aunque vienen hermosamente tallados a mano (los originales) o en máquina, tienden a soltar pequeñas piedritas y no queremos ver estas en nuestras salsas o guacamoles.

Para curarlo se pueden usar granos de maíz blanco, sal en grano, granos de arroz.  Yo he usado los granos de arroz porque son los que puedo moler con más facilidad y la verdad es que los molcajetes ya vienen muy bien terminados hoy en día.

Se pone un puño de granos de arroz y se empieza a remoler con el tejolote, hasta que se convierta en una harina fina.  Se van a notar los puntitos negros de las piedritas que se van soltando mientras se pule la superficie.  Este procedimiento se debe repetir hasta que la harina de arroz salga completamente blanca.

Tomen su tiempo, es de paciencia y fuerza, pidan refuerzos si es necesario… y a disfrutar lo que el ancestral molcajete nos puede dar.

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