5 febrero, 2020
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Abrir tapas de rosca

Es increíble que este tip lo haya aprendido apenas hace poco, a estas alturas de mi vida.  Fué mientras estaba dando el primer curso de la Escuela Nogalar en el Liceo de Monterrey.

Estaba tratando de abrir un bote de aceitunas, ya se imaginarán haciendo fuerza y gestos de quedarme sin aire.  Alguien más se acercó a empezar a darle «golpecitos» a la tapa contra la mesa, otra más con el mango de una cuchara… ¿les suena familiar?.

Entonces fué que una maestra se acercó y nos dijo: «pero solo es cuestión de sacarle el aire para que pierda el vacío y la tapa pueda girar». Tomó entonces un cuchillo sin punta, lo acomodó debajo de una de las separaciones de la tapa al frasco (sí las hay, pequeñas, entre las roscas), giró suavemente el cuchillo y «plooop» así sonó cuando el aire salió.  Se levanta la parte plana de la tapa y brinca hacia afuera cuando entra el aire y sale el vacío.

Listo, la tapa gira como si fuera mantequilla.  Sobra decir que desde entonces abro así mis botes, acordándome de cómo es que a veces tenemos las soluciones más sencillas a problemas «ancestrales» (o al menos eso creemos) y solo ha sido falta de información adecuada.

 

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